
¿Será acaso una técnica que se puede aprender?
Ser buen retratista puede ser un gran objetivo en tu vida artística.
Ser un extraordinario retratista es algo que costará trabajo y amplitud de entendimiento.
Así como el velocista requiere de la aptitud necesaria para serlo, una capacidad física que la naturaleza le ha conferido a tal fin; es en nuestro caso de igual modo.
Ser un retratista de gran nivel requiere de la aptitud en la visión.
La visión es en este sentido artístico, la idea del trabajo, la imagen en nuestra mente antes de tocar siquiera el papel.
No es la mano, el ojo, la mente o el corazón del retratista, me refiero a que se requiere de todo eso y la capacidad innata de modelar los materiales en busca de una idea o concepto.
Seré mas claro.
Al intentar lograr un rostro, observamos detenidamente sus características formales, sus proporciones y particularidades. Dibujamos con cautela según nuestra técnica hasta lograr la labor.
Pero hasta aquí parece una cuestión ordinaria por demás.
Un retratista con visión puede hacer un rostro dentro de una composición que de mas valor a su personaje.
El correcto dibujo de la cabeza y cara además de la buena captación del parecido, son en suma, parte de la labor.
Su visión le conduce a imaginar muy claramente como será su obra, de modo que seleccionará la mejor opción de cada factor para un acabado artístico en plenitud de sus facultades.
La mejor postura según el personaje.
La mejor luz, de ambiente y del modo en que las sombras describen el rostro.
La ropa que debe llevar, el color y estilo.
Los colores que convienen según lo anterior para un efecto de elegancia.
El gesto que representa al individuo de la mejor manera posible para ser reconocido.
El claroscuro con relación al fondo.
El artista y amigo Renzo Di Lorenzi posa en mi taller de Lima
Como vemos, las variables o factores para el retrato son bastantes y de gran importancia.
Hablamos de un retrato de gran factura, de gran visión.
Una obra que llene de orgullo a su poseedor y colme de honra al artista por siempre.
Si se puede aprender a tener la visión del retratista.
Si se tiene la aptitud natural, claro está.
Esta visión se puede aprender por la gran constancia de la práctica y la revisión de los retratos de grandes maestros del pasado y los mas contemporáneos.
Con un trabajo que puede durar años y años se va cultivando un buen gusto y la experiencia suficiente en la ejecución prolija o limpia.
Por un lado es el trabajo continuo y reflexivo ante cada retrato que nos toque realizar, y por otro lado una labor de investigación en museos de pintura del pasado.
La lectura de obras especialmente dedicadas al retrato clásico serán de gran ayuda para comprender conceptos nuevos y con el tiempo ponerlos en práctica en las obras propias.
Mas no me refiero a textos de ilustración de cabezas, con medidas y cánones.... no
Yo buscaría referentes mas especializados que nos adiestren en los métodos de visión.
Que nos hablen de los conceptos de un nivel mas elevado, que nos indiquen que hacer con nuestro buen dibujo de caras.
Un texto iluminador por ejemplo es el Harold Speed.
Llamado La práctica y la ciencia del dibujo.
Speed es retratista y profesor de dibujo académico, con amplísima experiencia da puntos clave de referencia al artista del retrato realista, con temas muy prácticos y de concepto.
Ver mas abajo unos ejemplos de sus dibujos.
Aprenderemos a tener la visión, por dos motivos:
practica constante y estudio.
Los años pasaran dejando montones de rostros estudiados en nuestro taller, formando un buen
instinto, una manera cada vez mas fina, mas sobria y elegante de ejecutar cada obra.
Cada vez que veamos un rostro delante, el reto vuelve y de forma automática o instintiva, seleccionamos el tipo de retrato que será.
Si es un rostro de una joven, pensaremos en Botticelli y le daremos ese encanto juvenil,
es un ejemplo solamente; mezclando un poco de los rasgos y un poco de las lineas de Botticelli de un modo verosímil pero artístico.
En este caso el estudio del estilo y manera de un artista específico nos otorga esa fuerza expresiva que nos aleja de la fría copia y de la pobreza interpretativa.
La reflexión ante las obras del retrato u otros géneros nos afianza en la visión, en tu propio estilo que tiene de original por que se tiene amplitud, entendimiento de hasta donde copiar a otro y cuando sobresalen tus propios gustos. No pueden haber dos personas iguales y eso se cumple en los artistas y sus modos.
Poco a poco y con una visión mas madura, tus gustos en artistas de estudio cambian a los mas complejos en técnica y estilo. Puede que de inicio ya los tengas en tu lista de grandes del retrato pero un entendimiento de su técnica y composición viene a su debido tiempo.
Primero debemos alcanzar un nivel adecuado para comprender un idioma o lenguaje de un artista por así decirlo.
Como todos, nos admiraremos al ver sus obras pero lo que nos vale en el taller es la decodificación técnica de sus elementos estilísticos; como trabaja un artista como Harold Speed las lineas, como hace para conseguir los efectos de la piel o el cabello. Ni que decir de la mirada, los ojos en gran efecto de realismo y presencia y su composición especial, un factor muy determinante de la percepción del conjunto.
Mi retratista de estudio por excelencia fue desde que empecé los estudios, Carlos Baca-Flor
1867-1942 Un académico fantástico que dejó mucha obra para el estudio.
Sus dibujos de la época de estudiante nos dirigen sobre los conceptos de captación de las formas y el claroscuro de un modo absoluto y naturalmente pictórico.
En tiempos de mi juventud cuando solo observaba asombrado y sin la menor técnica, Baca-Flor era
un gran misterio.
No entendía el como se podía ser tan realista con el lápiz de carbón.
Realista sin ser fotográfico, algo común en esta época, no, veía que Baca-Flor tenía algo de fotográfico pero en su estilo siempre se mantiene la presencia del lenguaje del dibujo. Como queriéndonos decir que aquello que observas es siempre un dibujo.
Parte de su estilo, un siceramiento del medio que con gran gusto artístico no pierde nunca.
Para estudiarle nuestro ojo debe captar, comprender la amplitud de sus conceptos representacionales.
La linea que desaparece en esfumado, pues el a su vez estudió a Leonardo Da Vinci como si fuera su padre del arte.
Lo hice también yo, claro que si.
El esfumato Leonardesco tan complejo de aplicar, y la captación verdadera de los valores tonales de la cual tenemos anécdotas en donde sus compañeros de taller le decían que nunca le veían en su sitio, junto al caballete de dibujo... siempre al fondo del taller viendo y comparando.
Esto es esclarecedor de lo que buscaba, una similitud de la percepción de un efecto teniendo en cuenta la distancia.
Este recurso lo cambia todo.
La visión de Baca-Flor era potente, cuando uno está frente al salón de sus dibujos se ve como atrapado en un golpe de gran energía expresiva, a lo lejos, cada dibujo es potente.
En sus retratos al óleo pasa igual, una visión general completa, fuerte pero sutil en el tratamiento al acercarnos.
Baca-Flor realizó los estudios de Bellas artes en Chile, en Roma y en Paris, haciendo casi tres veces la carrera. Su formación fue magnífica en un estilo muy actual en aquellos años de finales del siglo XIX mezclando en su pintura lo mejor del arte clásico y el conocimiento de la fotografía.
Veamos un caso, su prueba máxima.
Retrato de J.P. Morgan por Baca-Flor
Fue Baca-Flor contratado por el multimillonario americano para un retrato.
Morgan no se dejaba retratar ni fotografiar por sufrir una enfermedad en la nariz, que la deformó.
Pasó el tiempo de ejecución y estando el óleo casi a término, Morgan por fin lo vio.
Baca-Flor temblaba de nervios, pero Morgan lo abraza con alegría, le ha encantado la obra.
Es un triunfo imposible, pero cómo lo hizo...

La mirada de Morgan
Este es el dibujo preparatorio sobre lienzo, se sabe que se le encargó varias copias del mismo, así de magnífico fue el recibimiento del cuadro.
Ante el dilema de un modelo realmente antiestético en su nariz abultada, es seguro que Baca-Flor recordara soluciones venidas de sus héroes del pasado, Rembrand o Velazquez.
Ellos en su momento pintaron personajes con similar forma, pero es la manera de pintar la que ofrece infinitas variables para quien entiende su oficio.
retrato de el Conde Duque Olivares por Velazquez
Pienso que Baca-Flor se decide por una solución mas Velazquiana, mas esfumada y sin compromiso del detalle allí donde no fuera necesario.
Pero para ello tiene que llevar o conducir la mirada del observador por otro lado, ¿cuál?
La mirada de Morgan, si es en esa mirada de hombre despiadado, que lo fue, donde pone el pintor todo su toque en contraste, y produce una atracción total sobre el resto del rostro y del cuadro.
Baca-Flor usa las cejas y los ojos como gran atractor para que nadie se fije en la nariz del rostro.
Esto es claro desde el dibujo y reafirmado en el óleo que vemos abajo, perteneciente al Metropolitan Museum de NY.
La conclusión que a nosotros nos puede servir, es la noción de una posibilidad de composición sobre un rostro. Una decisión de ubicación del punto focal en el rostro.
Un punto de interés para el ojo del espectador por la suma de detalles y contrastes impuesta desde la visión del retratista.
La visión es así, un destino glorioso al que debemos viajar como artistas.
Es nuestra como lo es nuestra historia, diferente a todas, con diferentes referentes incluidos y amalgamados con lo mejor de ti.
Alba joven escultora de Lima
Lápiz de color pardo año 2020
Sandro Botticelli
Retratos de Harold Speed
Retratos de Carlos Baca-Flor















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